22 oct 2012

Algunos días cuando las hojas caen, las pestañas se alzan.

   Le gustan las cosas que se mueven con el viento, como las hojas, el polvo, o sus sensaciones de desconcierto.
   Cuenta todas las horas que dedica a buscar las azoteas accesibles de la ciudad, colándose en bloques ajenos.
   Cuenta las horas que quedan de su cumpleotoños.
   Le gusta mirar desde allí arriba los electrocardiogramas en efervescencia, y escuchar el aullido que emiten sus latidos al bombardear.
   Las luces dicen que nada cambiará, y llevan razón en que hay ciertas delicadeces que no las mide un reloj. "Idiota el que dijo que el tiempo lo puede todo", piensa sentada en algún lugar de la ciudad, oyendo los coches pasar.
   "En realidad,"sigue pensando Autumn, "lo único que cumplo son promesas. Los años son cosa de los mortales." El pintalabios rojo esbozó una leve sonrisa sobre su boca, y aquellos dedos que todo lo transformaban allá adentro tamborilearon la canción sobre su regazo.

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